El cantante de copla

No sé por qué me acordaba tanto de aquel cantante de copla. Hubo un tiempo que se escuchaba a diario y de pronto desapareció de las emisoras de radio pero yo aun lo recordaba.

En casa tenía unos vinilos de él, pero por el uso se habían estropeado. Se convirtió en una obsesión volver a escuchar aquéllas canciones.

Pregunté en varias tiendas, mercadillos, segunda mano, busqué en internet, escribí a emisoras de radio, casas de disco…….y no tuve respuesta.

No  me quedaba rincon donde preguntar, pero yo no me rendía a la búsqueda.

Un buen dia, unas compañeras de trabajo, organizaban un viaje de fin de semana y me animaron a que las acompañara.

Al llegar al lugar de destino y tras acomodarnos en el hotel, decidimos salir a dar un paseo. Ibamos caminando y de pronto vi el nombre de una calle que me llamo la atención. ¿Seria posible que…..? No me lo podía creer. Se trataría de una coincidencia. Pregunte a un Sr. que pasaba y me lo confirmó:

– Es el nombre de un cantante nacido aquí.

Le pregunte si había una emisora de radio cercana y me indico. Y allá que me fui.

Una vez en la puerta de la emisora y tras dudar un rato, al final me armé de valor y entré. Estaba nerviosa. No sabía a quién preguntar y ví varios letreros que decian :SILENCIO, no obstante continué andando por aquellos pasillos.

De pronto, alguien se acercó a mi.

– ¿Desea algo?

– Si, mire, quisiera…….

Y le solté todo el rollo.

– Por favor, acompáñeme.

Y llegamos a una sala donde había varios caballeros que peinaban canas.

– Aquí es. Pase.

– Muchas gracias.

Timidamente, pero sin dejar de hablar, comencé:

– Estoy buscando alguna grabacion de un cantante y he pensando que tal vez por ser de esta tierra, conserven algo de él. Ademas, y sin querer llamarles viejos, ustedes por su edad quizás lo recuerden.

Se miraron extrañados y uno de ellos, con una sonrisa, me preguntó:

– ¿ De verdad le gusta ése cantante?

– Si.

– Pues yo tengo todos sus discos.

– ¿ De verdad?  (No me lo podía creer)

– El sonido no es muy bueno, pues son vinilos de la época.

– Es igual. ¿ Usted me los grabaría?

– Si, pero los tengo en mi casa.

– Ah, lo malo es que yo mañana regreso, voy de paso.

– Pues si me acompaña, gustosamente le sacaría unas copias.

Dudé un poco, pero tenía cara de buena persona.

Entramos en un pequeño piso y en seguida se dirigió a un mueble, abrió una puerta y tomó unos discos que me ofreció.

No me lo podía creer. Tanto tiempo buscando y casi sin pensarlo, los tenía allí delante.

No pude reprimir unas lágrimas mientras acariciaba emicionada aquellas fundas de carton.

El me miraba con ternura y noté como sus ojos  se humedecían

Como no había mucho tiempo, en seguida nos pusimos manos a la obra y cuando quise dar cuenta, ya tenía en mi poder aquellas copias.

Pregunté si le debía algo y negó con la cabeza.

– Sólo que mañana, antes de irse, si fuera tan amable de volver por aquí y me invita a un café y conversamos un rato….

– Eso está hecho. Quedamos para desayunar, ya que tenemos previsto marcharnos después de comer.

De alguna manera tenía que agradecerle tan gran favor. Me acompañó a la puerta del hotel.

A la mañana siguiente, tal como habíamos quedado, nos fuimos a desayunar, y volvió el tema:

– No sabe que feliz me ha hecho conseguir estas grabaciones…..

– ¿ De verdad te gusta tanto ése cantante?

– Es que me recuerda  una época muy bonita de mi vida, cuando mi padre aún vivía, y los escuchaba una y otra vez. ¿Que habrá sido de él? Con lo bien que cantaba……

Lo vi emocionarse otra vez.

– Pues ya se sabe. En la vida de un artista, igual estás hoy en la cumbre, y mañana, nadie se acuerda de ti. Una canción puede ser un éxito, pero las siguientes….. Nunca es lo mismo. La fama es algo efímero, sólo es duradera en algunas ocasiones.

Miré el reloj y me incorporé para marcharme.

– Antes de que te marches, te diré una cosa: Ese cantante soy yo. Tuve mi época. Vivía bien, me enamoré, me casé y todas mis canciones me las inspiraba ella. Pero aquél matrimonio fracasó y un día me dijo que se marchaba. Yo caí en una depresión de la que tardé mucho tiempo en salir. Después intenté volver a cantar, pero no pude; me faltaba la musa y eso se reflejaba en mis actuaciones. No podía evitarlo. Inicie una nueva etapa de mi vida por otro camino distinto pero sin apartarme de la música. Trabajo en la radio y como no tuvimos hijos, hoy me encuentro solo. Me llevé una gran alegría cuando escuche que alguien se interesaba por mis canciones, cuando yo casi las tenía olvidadas. Ayer me aplaudían y hoy paso desapercibido entre la gente. Nadie me reconoce. Los años no perdonan y las cicatrices no se borran. Solo conservo de aquella época, mi nombre y apellido porque nunca quise usar seudónimo.

Me quede sin saber que decir; fui a cogerle la mano para despedirme y el se abrazo a mi.
Nos despedimos y eche a andar sin volver la cabeza atrás para que no me viera llorar.
Hoy estoy aquí, escuchando esas cintas que me grabó.

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